29 agosto 1999: Comunicado de ETA.
      Traduccion por la RED VASCA ROJA al español.


      Comunicado de Euskadi Ta Askatasuna

      Euskadi Ta Askatasuna, organización socialista revolucionaria vasca para la liberación nacional, quiere dar a conocer a la sociedad vasca por medio de este comunicado su reflexión acerca de la situación que vive el Pueblo Vasco.

      Pronto se cumplirá un año desde que Euskadi Ta Askatasuna decidió la interrupción general e indefinida de sus acciones armadas. Entre los factores que subrayábamos de la situación que entonces se vivía, para adoptar esa iniciativa, el más importante era el vigor demostrado por la Izquierda Abertzale: gracias a la lucha mantenida durante años, ha sabido alzar y defender al pueblo, incluso en las circunstancias más difíciles.

      Así pues, gracias a esa labor de resistencia, hemos llevado al agotamiento el marco jurídico-político que pretendía enterrar para siempre el futuro del Pueblo Vasco. Los marcos jurídico-políticos que todavía se mantienen en vigor (las constituciones francesa y española, el estatuto de la Moncloa y el amejoramiento del fuero navarro) ahogan al Pueblo Vasco, y a sus fuerzas económicas, sociales y culturales.

      Durante los últimos veinte años, el estatuto de la Moncloa ha servido para colmar las aspiraciones de algunos abertzales tibios, o como opción inevitable entre lo malo y lo peor, o como instrumento para engañar a muchos abertzales sinceros. Pero aquellos tiempos han pasado. Distintos agentes políticos y sociales lo admiten. El Pueblo Vasco necesita algo diferente. De hecho, lo necesitaba desde hace mucho; pero al parecer, incluso quienes hasta el verano pasado querían llevar a los ciudadanos vascos a vivir cómodamente bajo el status quo franco-español, se apercibieron de que esa vía conducía al Pueblo Vasco a la perdición. Y, ésa es la novedad, había otra opción, uniendo las fuerzas del propio Pueblo Vasco, para pasar al cabo de veinte años a otro marco jurídico-político.

      ETA se adhirió con fuerza a esa esperanza, ilusión y análisis político. Con la intención de sacudir la pusilanimidad de otros agentes políticos y sociales del Pueblo Vasco. Con el convencimiento de que se estaban reuniendo las condiciones para una nueva situación política. En la sociedad, en general, además del nacionalismo era mayoritario el anhelo de una solución política general y definitiva, superando el insustancial deseo de paz mediático diseñado en los despachos políticos (en tiempos de la UCD, PSOE, EE y PNV) e injertado mediante los medios de comunicación de masas. Su expresión principal era el importante Acuerdo firmado primero en Lizarra y luego en Garazi, superando los oscuros tiempos de Ardanza.

      En qué se ha ido el año

      La principal característica del proceso iniciado el año pasado es la ilusión y esperanza generada. La ilusión (re)nacida en Euskal Herria confirmaba la lectura política realizada antes de [nuestra] iniciativa y la fuerza que la sociedad vasca guarda en su interior. Esa fuerza se ha mostrado a las claras y se ha extendido y prendido como nunca en la sociedad vasca la idea de que se puede lograr la libertad.

      Y junto con la ilusión, en los primeros meses, la principal preocupación de muchos ciudadanos vascos y grupos sociales ha sido cómo participar en el proceso iniciado, el deseo de impulsar ese proceso. El Pueblo Vasco no estaba ya a la espera de los cambios de humor de los señoritos de las cortes de Madrid o París, sino midiendo sus propias fuerzas, observando, analizando y aceptando su propia pluralidad, y considerando desde esa pluralidad cuáles debían ser los pasos para construir Euskal Herria.

      Pero desgraciadamente el proceso iniciado se ha hundido en la indefinición, pese a que ETA planteara de la forma más clara las razones de su iniciativa y el camino a tomar. Se han multiplicado los intentos de desnaturalizar y domesticar el proceso político y las excusas. A la alegría prendida en la sociedad, a esa alegría viva, le han arrojado encima una y otra vez agua helada los políticos profesionales, con las dudas, desgana e incapacidad (¿o habría que decir falta de interés?) que han mostrado para guiar el proceso.

      Muchos han sido los intentos de volver a la situación anterior al 18 de septiembre, de dejar a un lado la construcción popular, la construcción de Euskal Herria, y de sustituirla por un insustancial pseudo-proceso de paz, precisamente por parte de algunos sectores del PNV que supuestamente debían aportar todos sus esfuerzos al proceso y actuar como guías. Y para ello, esos supuestos abertzales han disfrazado su tibieza y cobardía con el "inmovilismo" de Francia y España y con las acciones que expresan la impaciencia de muchos ciudadanos vascos. Porque la cuestión no era qué hacían o no hacían el PP y el PSOE. La clave del proceso iniciado el 18 de septiembre no podía ser qué hicieran nuestros enemigos de siempre. Eso lo sabíamos desde el comienzo (por muy bienvenidas que hubieran sido las sorpresas). La cuestión era hasta dónde llegaba el cambio de actitud de quienes hasta entonces habían actuado en defensa del marco jurídico-político contrario a Euskal Herria.

      Los Estados español y francés han hecho lo único que podían hacer quienes carecen de voluntad de paz: seguir en las mismas, sin moverse un ápice, ya que cualquier paso dado en una u otra dirección podría dar al traste con los muros carcelarios construidos a lo largo de siglos en torno a Euskal Herria. Así pues, las detenciones, mantener como hasta ahora la represión e inducir a la confusión ha sido el sustento inmutable y secular que otro año más nos han ofrecido.

      Sin embargo, en este año que ha pasado se observan dos períodos diferentes: el primero, hasta el nacimiento de la Asamblea de Representantes Municipales del Pueblo Vasco, que además de asentar desde la amplia mayoría de la sociedad vasca, guiada por la ilusión y alegría del comienzo, las bases políticas y la metodología para superar el conflicto, abría la vía para la construcción nacional. Ése era el reto acometido en aquellos meses, responder a las expectativas surgidas en la sociedad y arrojar luz sobre la dirección emprendida. Y eso era precisamente lo que todos los abertzales pedían, una apuesta política clara en favor de Euskal Herria. El nacimiento de la ARMPV trajo consigo un cambio cualitativo: por primera vez en la historia reciente había nacido una institución a escala nacional. Sin embargo, lo que no era sino un punto de partida quedaba congelado el 7 de febrero.

      Después, pese a la amplia respuesta dada a algunos ataques españoles y franceses, el proceso político ha quedado sometido a la contienda electoral. Y después de las elecciones del 13 de junio peor aún, porque en lugar de impulsar el proceso con nuevas fuerzas, se han puesto de manifiesto actitudes muy preocupantes, gestos ostensibles de retroceso. En el momento actual, el amplio respaldo alcanzado por la Izquierda Abertzale asusta a los dirigentes del Estado y a sus lazarillos.

      Hemos mencionado el agotamiento del actual marco jurídico-político, el desgaste de la estructura administrativa divisoria concebida como obstáculo en la vía hacia la libertad del Pueblo Vasco. Agotado sí, pero sigue en vigor como instrumento para burlar los deseos y necesidades de los ciudadanos vascos y para alargar el conflicto. Y por miedo a los ataques del Estado español o por dar prioridad a sus intereses personales y partidistas, algunos preferirían acomodar y modernizar ese marco que durante veinte años ha obstaculizado la construcción de Euskal Herria: los que viven a gusto en España y Francia y supuestos abertzales "nostálgicos" a los que la liberación de Euskal Herria les parece al fin y al cabo un "sueño".

      La izquierda abertzale ha hecho cuanto estaba en su mano, y más, por hacer avanzar ese proceso. Con la mayor humildad, además, y con gusto. Sin quitarse el sufrimiento de encima y a pesar de ello con una actitud generosa de consenso. Como pago ha recibido por parte de algunos el intento de renovar y reforzar ese marco jurídico-político podrido.

      Actuar contra los que luchan en favor de Euskal Herria todavía les resulta fácil. ¡Qué fácil es enviar a los presos vascos a las manos de sus verdugos, dejar a sus familiares a merced de los "accidentes" que la dispersión y el alejamiento provocan, y con la excusa de que el Gobierno del PP no quiere hacer nada intentar conquistar para sí una posición política "central"!

      Utilizar algunas formas de expresión de la lucha del pueblo para ejercer presión sobre la Izquierda Abertzale es insultante y vergonzoso. Aunque duran y se mantienen en pie y en activo los instrumentos de violencia de los Estados español y francés, nadie -aparte de la izquierda abertzale, claro está-- ha dicho nada acerca de esa violencia de decenios y de siglos. ¡Basta ya de excusas! La situación que hemos vivido hasta el 18 de septiembre pasado también se debía al juego sucio de los políticos que ahora aparecen ante los micrófonos condenando acciones que no hacen sino expresar la impaciencia de tantos y tantos ciudadanos vascos. Así siguen algunos todavía, arrojando gasolina a un fuego que sigue vivo.

      Dónde estamos y a dónde vamos

      Como en cualquier otra lucha, no es todo negro ni todo blanco. Al cabo de un año es mucho lo que el Pueblo Vasco ha avanzado; sacudir la situación política y situarse en la vía hacia la superación del conflicto no es poco, aunque se podría haber hecho más, si algunos compañeros de viaje no lo hubieran emprendido tan a rastras y de mala gana.

      Ahora nos encontramos en un momento crítico: o seguir adelante llevando el proceso a su culminación, o ver cómo el proceso se pudre sin hacer nada, frustrando totalmente el camino ya recorrido.

      En la sociedad vasca hay fuerza suficiente para hacer avanzar el proceso, para aclarar e ir encaminando el proyecto político. Además de la voluntad y el deseo, existe una verdadera oportunidad para lograr los objetivos que tanto ansiamos. Para ello, es preciso dejar a un lado la indefinición que tan dañina ha resultado a lo largo de este año y acometer el proceso con nuevas fuerzas, poniendo a la sociedad al tanto de por dónde y hacia dónde se encaminan los próximos pasos a dar.

      Pero Euskal Herria no se puede construir en las condiciones actuales, los obstáculos son demasiado grandes. En otras condiciones, condiciones democráticas, no hay duda de que habrá suficiente fuerza y sabiduría política para construir Euskal Herria. Para alcanzar esas condiciones democráticas se deben dar cuanto antes pasos decisivos.

      Así pues, todos debemos ser conscientes de la gravedad de la situación y actuar con la coherencia que ésta exige. El "impasse" que ya se aprecia no puede prolongarse, y sin pérdidas de tiempo se deben hacer propuestas que superen la actual situación jurídico-política y ponerlas en marcha. Significaría una enorme irresponsabilidad tirar al cubo de la basura toda la ilusión surgida en la sociedad vasca porque cada uno ponga por delante sus propios intereses.

      Pero los propósitos y oportunidades no bastan. Los proyectos deben ser precisos. La Izquierda Abertzale hizo público hace mucho tiempo su propuesta política: Dar la posibilidad al Pueblo Vasco de que exprese su voluntad, y poner los medios para que su palabra, su decisión, sea respetada. Sin embargo, esa propuesta no es patrimonio de la Izquierda Abertzale, sino algo ofrecido a la sociedad vasca para que ésta la haga suya. Porque es un concepto que hoy en día, aparte de quienes quieren imponer la realidad opresora de España y Francia, nadie puede negar.

      Estamos hablando de democracia vasca, y como en todas las democracias el Pueblo Vasco necesitará su propia constitución, que regule esa situación democrática. Pero una constitución no es sólo una colección de reglas reunidas en un documento, sino una estructura institucional y política que se construye y se vive en la práctica.

      Para hacer avanzar ese proceso, para construir la democracia vasca, Euskal Herria precisa su propia representación institucional. Núcleo y representación institucional que sea nacional y soberana. Euskal Herria necesita su propio parlamento nacional. Y para ello se deben poner en funcionamiento los imprescindibles medios y procedimientos democráticos, antes de que sea tarde. Constituiría un paso importante y decisivo, que nos situaría en la vía de superar el conflicto e impulsaría el proceso constituyente con la participación de toda la sociedad.

      Hacemos pues un llamamiento a los ciudadanos vascos para hacer frente con ánimo al reto que tenemos ante nosotros y para acometer con nuevas fuerzas la lucha por la liberación de Euskal Herria. El futuro es del Pueblo Vasco.

      En Euskal Herria, agosto de 1999.

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